Trabajo sedentario y lipedema: cómo te afecta si pasas muchas horas sentada

Pasar buena parte de la jornada delante de un ordenador es algo habitual para muchas mujeres. Sin embargo, cuando hablamos de trabajo sedentario y lipedema, permanecer varias horas seguidas sin apenas moverse puede hacer que algunas molestias sean más evidentes, especialmente la pesadez, la sensación de tensión o la incomodidad en las piernas.

Esto no significa que trabajar sentada provoque lipedema. El problema está en mantener durante demasiado tiempo una misma posición y reducir el movimiento diario, algo que puede repercutir en el bienestar de unas piernas que ya presentan sensibilidad o molestias asociadas a esta enfermedad.

¿Por qué pasar muchas horas sentada puede influir en el lipedema?

El movimiento muscular desempeña un papel importante en la circulación y en el funcionamiento del sistema linfático. Cada vez que caminamos, flexionamos las piernas o movemos los tobillos, la contracción de los músculos contribuye al desplazamiento de líquidos a través de los tejidos.

Cuando permanecemos varias horas sentadas, esta actividad muscular disminuye. Por eso, al terminar una jornada sedentaria, algunas mujeres con lipedema pueden notar las piernas más pesadas, rígidas o incómodas.

La actividad física adaptada forma parte de las medidas conservadoras utilizadas en el manejo del lipedema y puede contribuir a mejorar la movilidad y determinados síntomas.

¿Qué molestias puedes notar después de una jornada sedentaria?

No todas las personas con lipedema experimentan los mismos síntomas. Sin embargo, permanecer muchas horas sin cambiar de posición puede favorecer una mayor percepción de:

  • Pesadez en las piernas al final del día.
  • Tensión o hinchazón en las extremidades.
  • Mayor rigidez después de estar sentada mucho tiempo.
  • Sensación de cansancio en las piernas.
  • Mayor incomodidad al levantarse después de varias horas.
  • Necesidad de mover, estirar o elevar las piernas al terminar la jornada.

La intensidad dependerá del estadio del lipedema, la movilidad de cada persona y otros factores individuales.

Trabajar sentada no implica tener que permanecer inmóvil

Uno de los errores más habituales es asociar un empleo de oficina con ocho horas prácticamente seguidas en una silla. Aunque tu trabajo sea sedentario, puedes introducir pequeños periodos de movimiento repartidos durante el día.

No es necesario convertir cada pausa en una sesión de ejercicio. El objetivo es evitar que transcurran largos periodos sin ningún tipo de actividad.

Pequeños cambios que puedes introducir durante el trabajo

Algunas medidas sencillas pueden ayudarte a mantener las piernas más activas:

  • Levántate periódicamente y camina durante unos minutos.
  • Aprovecha las llamadas para ponerte de pie si tu trabajo lo permite.
  • Mueve los tobillos y los pies mientras estás sentada.
  • Flexiona y estira suavemente las rodillas varias veces durante la jornada.
  • Alterna diferentes posiciones en lugar de permanecer completamente inmóvil.
  • Utiliza las escaleras cuando sea una opción cómoda para ti.
  • Realiza pequeños desplazamientos por la oficina siempre que puedas.

Más que buscar una rutina perfecta, lo importante es que el movimiento forme parte de tu jornada de manera regular.

La postura también importa cuando tienes lipedema

No existe una posición concreta capaz de eliminar los síntomas, pero permanecer durante horas en posturas incómodas puede aumentar la sensación de sobrecarga.

Procura utilizar una silla que te permita apoyar correctamente los pies y mantener una posición relajada. También conviene evitar mantener durante demasiado tiempo las piernas cruzadas, sentarse sobre una de ellas o adoptar posiciones que generen presión innecesaria.

Además, una buena ergonomía no debe utilizarse como excusa para permanecer inmóvil. Incluso con una postura adecuada, sigue siendo recomendable cambiar de posición y moverse con frecuencia.

¿Qué ejercicio es recomendable si trabajas muchas horas sentada?

Compensar el sedentarismo no significa realizar entrenamientos muy intensos al terminar la jornada. En el lipedema, la actividad debe adaptarse a la situación, las molestias y la capacidad física de cada persona.

Los consensos clínicos sobre el lipedema destacan actividades como caminar, el ejercicio acuático, la bicicleta estática o el yoga entre las opciones que pueden incorporarse dentro de un programa individualizado.

Algunas opciones pueden ser:

  • Caminar, empezando por distancias asumibles.
  • Natación o ejercicio en el agua, especialmente interesante por su bajo impacto.
  • Bicicleta estática a una intensidad adaptada.
  • Ejercicios de fuerza correctamente supervisados.
  • Yoga u otras actividades dirigidas orientadas a movilidad y control corporal.

La mejor actividad será aquella que puedas mantener con regularidad y que no empeore tus molestias. Si tienes dolor importante, limitaciones de movilidad o dudas sobre qué ejercicio realizar, es recomendable recibir orientación profesional antes de iniciar una nueva rutina.

No intentes compensar ocho horas sentada con una hora de ejercicio

Hacer deporte varias veces por semana es positivo, pero también importa lo que ocurre durante el resto del día.

Puedes salir a caminar después del trabajo y, aun así, haber permanecido prácticamente inmóvil durante toda la jornada laboral. Por eso, una estrategia más completa combina actividad física planificada con pequeños periodos de movimiento cotidiano.

Por ejemplo, puedes establecer una rutina sencilla:

  1. Realizar unos minutos de movilidad antes de comenzar a trabajar.
  2. Cambiar de posición y levantarte periódicamente.
  3. Caminar unos minutos durante alguna pausa.
  4. Mantenerte activa al terminar la jornada con una actividad adaptada.
  5. Descansar y observar cómo responden tus piernas.

¿Tienes un trabajo sedentario y lipedema? El movimiento diario cuenta

Si trabajas muchas horas sentada, es normal que no puedas evitar pasar buena parte del día en la misma posición. Aun así, hay pequeños cambios en tu rutina que pueden ayudarte a mantener las piernas más activas y reducir el tiempo que pasas completamente inmóvil. 

Introducir movimiento frecuente, evitar periodos excesivamente largos de inmovilidad y realizar actividad física adaptada puede contribuir a mantener la movilidad y a manejar mejor determinadas molestias asociadas al lipedema. La evidencia disponible apunta además a que el ejercicio puede mejorar síntomas, capacidad funcional y calidad de vida, aunque debe adaptarse a cada persona.

Si tienes lipedema y quieres conocer mejor qué opciones pueden ayudarte según tu situación, en Lipepedia encontrarás información y acceso a profesionales especializados en esta enfermedad. Consulta con especialistas en lipedema y encuentra el abordaje más adecuado para tu caso.

Resumen
Trabajo sedentario y lipedema: cómo te afecta si pasas muchas horas sentada
Nombre del artículo
Trabajo sedentario y lipedema: cómo te afecta si pasas muchas horas sentada
Descripción
Descubre cómo afecta el trabajo sedentario al lipedema y qué hábitos y ejercicios pueden ayudarte a reducir la pesadez y activar las piernas.
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